La reforma que reduce la jornada laboral máxima de 48 a 40 horas semanales se implementa de manera gradual. Para las empresas no es solo cambiar horarios: toca costos de nómina, turnos, productividad y contratos. Quien lo planea con anticipación ajusta sin frenar su operación; quien lo deja al final, improvisa.
Lo que está en juego
Además de rediseñar turnos, la autoridad laboral ha endurecido la vigilancia de jornadas y registros. No documentar correctamente horarios y tiempo extra expone a la empresa a multas relevantes y a demandas. El control de asistencia deja de ser opcional.
Cómo prepararte
Revisa contratos y reglamento interior, define el esquema de turnos, ordena tu registro de jornada y calcula el impacto en costos antes de que la obligación te alcance. Te ayudamos a blindar la transición del lado del patrón: documentos, políticas y cálculo.
¿Esto aplica a una decisión de tu empresa? Hablemos con criterio.
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